PLAYA DEL JABLITO, La Oliva, Fuerteventura, con una Ermita construida dentro de una barca.

La embarcación, situada sobre la orilla de esta pequeña cala de Fuerteventura, está pintada con los colores de la bandera canaria y venera a la Virgen de la Caridad del Cobre.

EL CONFIDENCIAL,

Marina Velasco, 20.01.2026

​Las sorpresas, en Canarias, afloran en cualquier punto del archipiélago, de Tenerife, la isla más poblada de España, a Gran Canaria, con las Dunas de Maspalomas, su minidesierto junto al mar y su marcado carácter cosmopolita. Todas ellas tienen su encanto y dejan al viajero con ganas de más. No importa repetir destino en dos años consecutivos porque siempre aparece algo nuevo por descubrir, ya sea en forma de joya natural o hallazgo gastronómico.

Una ermita única frente al Atlántico

En Fuerteventura, que goza de clima soleado durante todo el año, existe una ermita que no se parece a ninguna otra. Se trata de un santuario construido dentro de una antigua barca de pescadores, a la orilla de la playa de El Jablito, mirando al mar, y acompañado únicamente por el tránsito silencioso de los peces bajo las profundidades. Sus altares están hechos de conchas y venera a la Virgen de la Caridad del Cobre, también conocida como Cachita, patrona de Cuba, cuya talla—según la tradición oral— fue traída de Cuba por un inmigrante. Esta singular capilla celebra sus fiestas cada mes de agosto, con una procesión marítimo-terrestre como acto central, un recorrido simbólico que refuerza una devoción compartida entre Fuerteventura y Cuba y que cada año reúne a vecinos y visitantes en torno a esta tradición.

Qué visitar y qué hacer: senderismo, buceo..

La ermita es el lugar de mayor reclamo turístico del pequeño poblado del Jablito, perteneciente el municipio majorero de La Oliva. Esta villa marinera destaca por sus tradicionales casas de pescadores y su rica fauna marina, lo que la convierte en punto de partida ideal para los que quieren iniciarse en el buceo que podrán encontrar especies como viejas, sargos, salemas, abades, fulas, pejeverdes, morenas, pulpos y pequeños crustáceos. Muy cerca de El Jablito se alza la Montaña Roja, uno de los relieves volcánicos más reconocibles del norte de Fuerteventura y una referencia habitual para los senderistas de la zona.

 

Este cono volcánico, de tonos rojizos y perfil rotundo, puede recorrerse a través de senderos sencillos que permiten bordear su base y ascender por tramos bien definidos, siempre con vistas abiertas al Atlántico y al paisaje árido del interior. La caminata ofrece una lectura clara del origen geológico de la isla, entre coladas solidificadas y terrenos de malpaís, y se convierte en un mirador natural desde el que contemplar la costa norte majorera en toda su amplitud.

 

Esta villa marinera invita a recorrer playas de arena blanca casi desiertas y vestigios ligados a la pesca tradicional

Los orígenes de El Jablito

Este pequeño núcleo costero permite disfrutar de playas de arena blanca poco concurridas, antiguos enclaves vinculados a la pesca artesanal y miradores naturales desde los que observar el Atlántico en estado puro. El paseo por su litoral, la contemplación de la costa norte y el ambiente pausado del lugar convierten la visita en una experiencia alejada del turismo masivo, donde el paisaje y el silencio son los verdaderos protagonistas.

Los orígenes de El Jablito se sitúan a finales del siglo XVIII, cuando las crónicas lo mencionan como un soco o pequeño puerto natural utilizado por pescadores nómadas que se establecían de forma temporal en la costa norte de Fuerteventura durante las campañas de pesca. Con el paso del tiempo, este abrigo natural también funcionó como embarcadero para la salida de piedra de cal, estiércol y ganado, además de otros materiales que se transportaban hacia islas cercanas e incluso hacia la costa africana. Ya en la década de 1930, el enclave llegó a tener un uso militar, reforzando su valor estratégico dentro del litoral majorero.

 

A partir de entonces, el asentamiento fue tomando forma estable con la construcción de chozas de piedra que terminaron convirtiéndose en viviendas permanentes, identificadas por los apellidos de quienes las habitaban: la Casa de los Guerra, la de los Chinchas, la de los González o la conocida Casa de Andresito. Durante décadas, El Jablito no solo fue refugio de pescadores, sino también lugar de veraneo para familias procedentes de Villaverde y La Oliva, que trasladaban sus enseres en camellos o burros y pasaban allí los meses de calor. A mediados del siglo XX, los descendientes de aquellos primeros pobladores comenzaron a modernizar las construcciones, levantando pequeñas casas de bloques y cemento, desde las que seguían manteniendo una relación directa con el mar.

La experiencia en El Jablito, en Fuerteventura, también se disfruta a través de su cocina sencilla y ligada al mar. En este enclave y en los núcleos cercanos es habitual encontrar pescado fresco del día, preparado a la plancha o frito, con especial protagonismo de especies locales como la vieja o la sama. No faltan los mariscos y moluscos recolectados tradicionalmente en la zona, como lapas o burgados, servidos con mojo verde o rojo. A la mesa se suman clásicos de la gastronomía majorera como las papas arrugadas, el gofio escaldado y el queso de cabra de Fuerteventura, uno de los productos más reconocidos de la isla, que completan una propuesta honesta, de sabores directos y profundamente vinculada al territorio.

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