CUANDO SE CIERRA LA CASA DE LOS ABUELOS. Néstor Doreste Padilla. WHEN THE GRANDPARENTS’ HOUSE CLOSES

"Cerrar la casa de los abuelos es decir adiós a las canciones con la abuela o a los consejos del abuelo"......................................."Closing the grandparents' house means saying goodbye to songs with grandma or grandpa's advice".

Néstor Doreste, 01.05.2023

Uno de los momentos más tristes de nuestras vidas llega cuando se cierra para siempre la puerta de la casa de los abuelos, y es que, al cerrarse esa puerta, damos por finalizados los encuentros con todos los miembros de la familia, que en ocasiones especiales, cuando se juntan, enaltecen los apellidos, como si de una familia real se tratase, y, llevados siempre por el amor a los abuelos, cual bandera, y ellos (los abuelos) culpables y cómplices de todo.

Cuando cerramos la casa de los abuelos, damos por terminado además, las tardes de alegría con tíos, primos, nietos, sobrinos, padres, hermanos e incluso novi@s pasajer@s que se enamoran del ambiente que allí se respira. Ni siquiera hace falta salir a la calle, estar en la casa de los abuelos es lo que toda la familia necesitaba para ser feliz.

El año pasa mientras esperas estos momentos, y sin darnos cuenta, pasamos de ser niños abriendo regalos, a sentarnos junto a los adultos en la misma mesa, jugando desde el postre del almuerzo, hasta el aperitivo de la cena, porque cuando se está en familia el tiempo no pasa y el aperitivo es sagrado.

Las casas de los abuelos siempre están llenas de sillas, nunca se sabe si un primo traerá a la novia, a un amigo o al vecino, porque aquí todo el mundo es bienvenido. Siempre habrá un termo con café, o alguien dispuesto a hacerlo. Saludas a la gente que pasa por la puerta, aunque sean desconocidos, porque la gente de la calle de tus abuelos es tu gente, es tu pueblo.

Cerrar la casa de los abuelos es decir adiós a las canciones con la abuela y a los consejos del abuelo, al dinero que te dan a escondidas de tus padres como si de una ilegalidad se tratase, a llorar de risa por cualquier tontería, o a llorar por la pena de los que se fueron demasiado pronto.

Cerrar su casa es despedirse de la emoción de llegar a la cocina y destapar las ollas, y disfrutar el plato de » las ánimas». Así que si tienes la oportunidad de llamar a la puerta de esa casa y que alguien te abra desde dentro debes aprovecharla cada vez que puedas, porque entrar ahí y ver a tus abuelos o a tus viejos, sentados, esperando para darte un beso, es la sensación más maravillosa que puedas sentir en la vida.

Si resulta que ahora nos toca ser abuelos, y ya nuestros padres no están, nunca perdamos la oportunidad de abrir las puertas a nuestros hijos y nuestros nietos y celebrar con ellos el don de la familia, porque solo en la familia es donde los hijos y los nietos encontrarán el espacio oportuno para vivir el misterio del amor a los más cercanos y a los que les rodean.

Disfruten y aprovechen la casa de los abuelos, pues llegará un momento en que en la soledad de sus paredes y rincones, si cierras los ojos y te concentras, podrás escuchar tal vez, el eco de una sonrisa o un llanto, atrapado en el tiempo, del resto; puedo decirte, que al abrirlos, la nostalgia te atrapará, y te preguntarás, ¿por qué se fue todo tan de prisa?

¡Y será doloroso descubrir que no se fue… lo dejamos ir !

 

ENGLISH

 

One of the saddest moments in our lives comes when the door of the grandparents’ house closes forever, and when that door closes, we end the meetings with all the members of the family, who on special occasions, when they get together, extol the surnames, as if it were a real family, and always carried by the love for the grandparents, like a flag, and they (the grandparents) are guilty and accomplices of everything.

When we close the grandparents’ house, we also end the joyful evenings with uncles, cousins, grandchildren, nephews and nieces, parents, siblings and even passing boyfriends and girlfriends who fall in love with the atmosphere there. You don’t even have to go outside, being at the grandparents’ house is what the whole family needed to be happy.

The year goes by while you wait for these moments, and without realising it, we go from being children opening presents, to sitting next to the adults at the same table, playing from the dessert at lunch, to the aperitif at dinner, because when you are with your family, time does not pass and the aperitif is sacred.

The grandparents’ houses are always full of chairs, you never know if a cousin will bring a girlfriend, a friend or a neighbour, because everyone is welcome here. There will always be a thermos with coffee, or someone willing to make it. You greet the people who pass through the door, even if they are strangers, because the people in your grandparents’ street are your people, they are your people.

To close your grandparents’ house is to say goodbye to the songs with grandma and grandpa’s advice, to the money they give you behind your parents’ back as if it were an illegality, to cry with laughter at any nonsense, or to cry for the sorrow of those who left too soon.

To close your house is to say goodbye to the excitement of getting to the kitchen and uncovering the pots and pans, and enjoying the dish of «las animas». So if you get the chance to knock on the door of that house and have someone open it for you from the inside you should take it every chance you get, because to walk in there and see your grandparents or your old folks, sitting there, waiting to give you a kiss, is the most wonderful feeling you can ever get in your life.

If we happen to be grandparents now, and our parents are gone, let us never miss the opportunity to open the doors to our children and grandchildren and celebrate with them the gift of family, because it is only in the family that children and grandchildren will find the space to live the mystery of love for those closest to them and those around them.

Enjoy and make the most of your grandparents’ house, because there will come a time when, in the solitude of its walls and corners, if you close your eyes and concentrate, you will be able to hear, perhaps, the echo of a smile or a cry, trapped in time, of the rest; I can tell you, that when you open them, nostalgia will catch you, and you will ask yourself, why did it all go so quickly?

And it will be painful to discover that it didn’t go away… we let it go !

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