Si me preguntan qué prefiero, si la intervención militar de EEUU el día 3 de enero con la extracción del que encarcela y asesina al pueblo venezolano, o dejarlo hacer durante veinte y cinco años más, mi respuesta será la intervención militar. Porque es la respuesta del noventa por ciento de los venezolanos.
Sigo a Venezuela, aelecciones del 28 de julio pasado y a María Corina Machado desde que comenzara meses atrás de esa fecha esa convocatoria de elecciones.
A medida que fui conociendo la situación aprendí que al tirano y asesino Nicolás Maduro no lo quitarían del robo de la presidencia después de las elecciones, y de encarcelar, torturar y matar a todos los venezolanos que se opusieran si no lo hicieran por la fuerza.
Después de más de un año de la victoria electoral de Edmundo González Urrutia el tirano se envalentonó y llegamos a finales de 2025 disputándole a los EEUU su supervivencia en la falsa presidencia del país. EEUU intervino después de largas conversaciones entre la Administración Trump y la líder venezolana María Corina, que cuenta con el respaldo del setenta por ciento de los votos ganados en las elecciones y del más del noventa por ciento si se cuenta a los venezolanos desplazados a los que a tiranía no dejó votar.
La obtención del Premio Nobel de La Paz por María Corina sería un grave problema para las relaciones futuras con el Presidente Trump. Éste no le perdona a Noruega que nole hayan dado el premio a él, porque está plenamente convencido de que es el merecedor de ese premio.
Trump funciona primero por su desmedido ego y después por su avaricia con el dinero, en tercer lugar de sus preferencias queda EEUU. La espectacular y eficaz extracción de Maduro derrotó emocionalmente a la cúpula chavista y envalentonó al Presidente Americano que tenía ya preparado el futuro de Venezuela, él mismo dirigiría los destinos de ese país ganado a la fuerza.
Lo primero que hizo fue descalificar brutalmente (casi diría en plan macho alfa) a la líder venezolana, con la que no ha hablado (ni le interesa tampoco) y a la que considera que no tiene el respeto para liderar la transición. Primera venganza por el Premio Nobel.
Después del tres de enero viene otro plan tan perfectamente trazado como la de la extracción, el futuro de Venezuela queda en sus manos y él dirigirá al país por un tiempo no determinado, hasta que se liquide todo el entramado chavista a través de Delcy Rodriguez, a la que reconoce como Vice Presidenta del que no reconoce como Presidente.
Los primeros días han sido reamente espectaculares con la aceptación de PDVESA de vender cincuenta millones de barriles de petróleo a EEUU, de la aceptación de no vender más petróleo a China, Irán y Rusia con lo que EEUU se garantiza el monopolio del crudo venezolano. El petróleo lo venderá EEUU al precio de mercado y los beneficios repercutirán en el pueblo venezolano, pero no dará el dinero, entregará por esos importes ganados productos americanos para la reconstrucción de la red eléctrica y productos alimenticios y farmacéuticos. Otra decisión fantástica porque tendrá atados de pies y manos a la tiranía dirigente.
El acuerdo de mantener a Delcy, ahora como Presidente Encargado, conlleva que irá realizando todas las acciones que le vayan ordenando desde Whasington, en este último día de ayer con el comienzo de la liberación de los presos políticos.
Y llega la segunda venganza del matón, a la pregunta de cuánto durará este protectorado sobre Venezuela ha dicho que más de un año, mucho más. No se conforma con asegurarse el petróleo y en dirigir los destinos del país, para ofrecer una transición programada y necesaria durante un tiempo limitado, y una vez estabilizado el país dejar que los venezolanos lo retomen con los líderes ganadores de las últimas elecciones, no, él quiere seguir mandando en Venezuela por tiempo indefinido manteniendo en el poder bajo su mando a los mismos asesinos que ya no asesinan porque no pueden.
La única esperanza que queda en contra de este cuasi dictador, bajo apariencia de ganador del Premio Nobel, está en su Secretario de Estado Marco Rubio, que ya ha dicho que son tres etapas para llegar a la Transición, pero que las tres se pueden ir solapando con lo que da una idea de un posible adelantamiento de la entrega del poder a Edmundo y a María Corina.
Tengo que confesar que no me ha gustado algo de María Corina: que le haya ofrecido entregar el Premio Nobel, con lo que el impresentable de le ha dicho que la recibe, ya, la próxima semana, en la Casa Blanca, pero no para hablar del futuro de Venezuela, no, para que le entregue el Premio Nobel.
Error de María Corina, porque Noruega le ha advertido que el premio es intransferible, y cara dura del cuasi dictador que se frota las manos sin importarle absolutamente nada la Transición Política en Venezuela y que se ve como el mandamás para siempre de Venezuela, de Cuba y de Nicaragua, de Latinoamérica, de Groenlandia y del mundo entero. Le deja a China la parte de Asia porque le queda muy lejos.
Por mi parte mil gracias por salvar al pueblo venezolano de la muerte por hambre o por tortura, pero mi petición de que algo lo pare y deje Venezuela en manos de los venezolanos, cuanto antes, si puede ser para junio mejor que para julio 2026.