Resulta exasperante encontrarse a diario, en los medios de comunicación, con la sonrisa burlona de quien ocupa el más alto cargo político, como si su mensaje implícito fuera que no queda otra opción que soportarlo.
Resulta humillante verle la sonrisa desafiante como quien está seguro de que no puedes hacer nada, que tienes que aguantarlo.
Y resulta realmente indignante cuando en medio de una puesta en escena suelta una carcajada un poco contenida, solo lo suficiente para que llegue la burla, para que todos se enteren de que se está mofando, de todos, de todo un pueblo menos de sus pelotillas seguidores.
Me niego a pensar que una democracia tenga que aguantar a un tipo como éste indefinidamente, tiene que tener resortes para echarlo, y esos resortes están en el pueblo, que todos a una tienen que decir basta, hasta aquí llegaste, se acabó.