Antonio Díaz-Flores Ruíz. Relatos Cortos. ¡¡RECORRIDO POR EL BARRIO!! (2ª parte)

 

Si había una calle de atrás tenía que haber una calle de adelante, esa es Juan de Quesada, continuando con los negocios el siguiente era una tienda de ultramarinos la de Juanito el del Toril, comerciante muy afamado que después se trasladó a Schamann pero siguió conservando el nombre de nuestro barrio, tenía como todas una trastienda donde se despachaban copas acompañadas de chochos o manises, cuando se mudó continuó con el negocio Rafaelito, natural de Arucas, creo que concretamente de Cardones a continuación el garaje guardacoches de Nicolasito donde vivía.

Había también otro garaje que llamábamos de los “tupíos” nunca supe ni me ocupé de averiguar el porqué del nombrete, puestos a imaginar…….

Pasando la ya mencionada calle Beltrán de Lis estaba el hospital militar, hoy día el paraninfo de la universidad de Las Palmas de Gran Canaria, otro lugar muy especial para nosotros, en su interior había una pequeña capilla a la que acudíamos a la misa dominical, se celebraba a las 10 o 10:30. En alguna ocasión ejercí de monaguillo o ayudante en algún bautizo de hijos de militares, entonces tanto las misas como otros actos eclesiásticos se hacían en latín, no era mi fuerte, casi que me limitaba a mantener la velita y al amén pero daban propina y en aquellos tiempos el dinero escaseaba tanto o más que hoy. Otra importantísima misión del citado hospital era repararnos las achocaduras, dislocaduras o roturas de extremidades muy frecuentes a esas edades, era nuestra “casa de socorro”.

Recuerdo también la guerra de Ifni, año 57-58, las ambulancias con heridos, algún muerto que ponían en la morgue, un habitáculo situado en el patio/jardín de la parte trasera, donde está el auditorio actual, con alguna rendija por la que golisneé lo que había dentro,” too ca.ao”.

Más arriba la calle Bretón que finaliza en unas escaleras que suben hasta Ramón y Cajal, allí estaba la panadería de Adolfito, que repartía el pan puerta a puerta, con un burro y dos cestas en las albardas.

Ascendiendo por las escaleras, a la izquierda, había una barbería, Nicolás creo se llamaba el barbero. en ella y solo mirando aprendió a pelar (cortar el pelo) uno de mis tíos, como no podía ser de otra forma yo era el conejillo de indias, a continuación vivía el novio de otra de mis tías con la que se casó, un poco más adelante, una sastrería donde me hicieron el traje de primera comunión, de capitán de corbeta, casi nada, un barranquillo y el cine San Roque.

Ahí terminaba EL TORIL nombre que solo recordamos los que tenemos esta juventud acumulada de la que aún disfrutamos.

Hay dos versiones de esa denominación una dice que era porque hubieron unos corrales donde se guardaban las reses a la espera de llevarlas al matadero, para mí la más verosímil, y otra en la que se mantenían a los toros antes de ser lidiados, aquí nunca hubo afición a esa, para algunos, fiesta, incluso muchos años después se hizo una plaza de toros por el Goro y no tuvo éxito ninguno.

 

Nota: todo lo publicado está basado en mi memoria y sin borrador previo por lo que pueden haber imprecisiones.

 

Continuará …….

Deja un comentario