Antonio Díaz-Flores Ruíz. Relatos Cortos. ¡¡RECORRIDO POR EL BARRIO!! (1ª parte)

 

Sin duda el barrio que más me marcó fue el primero, ya lo reconocí, muchos que me conocen saben cual es y los que no lo deducirán en cuanto lean lo que sigue.

No era, ni es, un barrio comercial, enumerando desde el mar hasta la cumbre solo había edificaciones a la izquierda obviando el puente de piedra, el que yo conocí tenía un solo ojo o más bien un arco, por el que también nos metíamos, la primera edificación era la horchatería, o heladora Regina, a la izquierda la parada de las guaguas que subían a San Roque, alguna vez nos “guindábamos” en ellas, más por travesura que por distancia apenas unos cientos de metros, a continuación la calle Frías, de adoquines que comunicaba con la plaza de Santa Ana, en la esquina la dulcería de Ángelito, bollos de anís con cabello de ángel, berlinas de crema o nata, todo una exquisitez, después nos dio por las almendras saladas con pasas, magnifico contraste, un poco más arriba el taller de reparación de coches de “MastroAntonio” , que también tenía una gasolinera, de esas de “manubrio” con dos depósitos superiores con cinco litros de capacidad cada uno, moviendo una manivela con un recorrido de un cuarto de circulo aproximadamente se llenaba un deposito y mientras de llenaba el otro el primero se vaciaba en el depósito o recipiente para llevarla, después la calle Doramas, que como Frías llegaba a un lateral del ayuntamiento y Santa Ana, era mucho más inclinada, por la que me gustaba bajar con mi primera bicicleta, de ruedas macizas, pedal fijo y sin frenos, le quitamos el guardafangos delantero para presionar con la pierna y hacer de freno, alguna vez conseguías frenara y otras contra el parterre y muro del barranco, en alguna ocasión no me atropelló algún coche de puro milagro, siguiente “negocio” una de mis tías “cogía puntos de media”, en aquel tiempo todo se arreglaba, todo tenía varias vidas, las medias eran de nylon y si se hacia una carrera se rehacían los puntos y por unas pesetas ….. medias nuevas.

Más arriba la calle Clemente Jordán donde estaba la carpintería, más bien ebanistería  y al lado una zapatería de reparación de calzado, no se asombren a los zapatos se les ponía, cuando era necesario, medias suelas o punteras y a los femeninos tapas a los tacones. Esta última, era uno de nuestros lugares favoritos, tenía la pared de detrás el zapatero llena, pero llena llena, de cartelitos de bolsillo anunciadores de películas, nos sentábamos frente y jugábamos, uno proponía un título y había que encontrarla, pasábamos el tiempo con cualquier cosa, a ontinuación la calle Verdi , para nosotros la calle de atrás, prácticamente sin tráfico, lugar ideal para juegos. Al final a la izquierda el cuartel de sanidad, la farmacia militar y un lateral del entonces hospital militar, calle Beltrán de Lis.

 

Continuará …….

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